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‘Un susurro en la tormenta’ / La Oreja de Van Gogh (reseña)

 ‘Un susurro en la tormenta’ / La Oreja de Van Gogh (reseña)

‘Un susurro en la tormenta’ es el octavo álbum de LODVG. (Foto: YouTube.com/La Oreja de Van Gogh)

“Abrázame, abrázame… que el sol se va y hay que volver”, dice La Oreja de Van Gogh en una de sus nuevas canciones. Y eso es justo lo que la banda ha hecho: volver. Tras una pausa de cuatro años, el grupo originario de San Sebastián (España) regresa a los estudios de grabación para presentar Un susurro en la tormenta, su octava producción discográfica.

Responsables de curiosos nombres de álbumes como El viaje de Copperpot (2000) o Lo que te conté mientras te hacías la dormida (2003), el grupo demuestra que siempre encuentra en los títulos de sus discos algo más para decir. Por eso, Un susurro en la tormenta viene a ser una especie de caricia en un mundo caótico, un diálogo con lo importante en un entorno estruendoso.

De ahí que muchas de las canciones sean eso: diálogos, declaraciones, despedidas, ensoñaciones… todo en un álbum que pareciera más pensado para ser tocado en vivo y menos electrónico que otros trabajos del grupo, como El planeta imaginario (2016) y sobre todo Guapa (2006).

La producción

Con un sonido más alejado del pop melódico que los catapultó a la fama, para este trabajo el grupo ha apostado hacia otra dirección. De ahí, que ellos mismos hayan declarado que se trata de su trabajo más maduro y adulto (después de todo, llevan 25 años juntos y, en la actualidad, sus cinco integrantes ya rebasan los 40 años de edad y tienen hijos).

La última vez que el grupo se había reunido para grabar una canción inédita había sido en 2018 (cuando presentaron ‘La chica del espejo’, en apoyo a las mujeres que han padecido cáncer de mama). Y para esta nueva producción, optaron por un sonido más ‘oscuro’, que han sabido equilibrar con la voz de Leire Martínez y el orden de los temas.

Lo anterior, quizá en buena medida se debe a la mano del productor del álbum, Paco Salazar (quien de hecho también ha trabajado con Amaia Montero, la anterior vocalista de esta banda). La producción les tomó dos años y se grabó en Du Manoir (Francia), su estudio de cabecera (cuna de legendarios trabajos suyos como El viaje de Copperpot o A las cinco en el Astoria, de 2008).

No es un grupo de protagonismos (para muestra, en sus dos últimos álbumes ni siquiera aparecen sus rostros en la portada, una sencillez que también se refleja en algunos videos, su vestuario en los conciertos y sobre todo en las entrevistas). De hecho, se aprecia que se trata más de un grupo de amigos (cuando llegan los días de descanso y los miembros de otras bandas optan por estar lo más lejos posible de sus colegas de escenario, los miembros de LODVG incluso han vacacionado juntos).

Tampoco es un grupo que siga modas. En sus 25 años de trayectoria, y en una industria musical de reggaetón, recursos sonoros ilimitados y mega producciones, han preferido mantenerse fieles a su estilo de hacer pop rock, el cual han ido depurando en cada entrega.

Sobre las canciones de Un susurro en la tormenta

Llevando de un modo más justificado recursos recurrentes en las letras del grupo, como fechas, referencias al mar o sutiles alusiones a algún momento histórico, Un susurro en la tormenta contiene 11 piezas en las que se demuestra todo lo que han aprendido como músicos e intérpretes.

En las canciones de este álbum, como en el grueso de su discografía, son constantes las referencias al dolor, la despedida, los diálogos, la melancolía y la complejidad del amor (La Oreja de Van Gogh siempre conecta mucho mejor con temáticas externas y universales que con alusiones a sus vidas privadas).

El disco abre con ‘Doblar y comprender’, una pieza melancólica sobre un duelo familiar. Si bien es una temática que ya habían abordado en trabajos anteriores (‘Un minuto más’ en Cometas por el cielo, ‘Mi pequeño gran valiente’ en El planeta imaginario, o ‘Historia de un sueño’ en Lo que te conté mientras te hacías la dormida), en esta ocasión resaltan los arreglos (esta vez más ‘dramáticos’) y la interpretación de Leire Martínez, quien supo abordar (pero sobre todo transmitir) el mensaje de la canción.

Sin duda, se trata de un talento que la cantante ha ido lustrando a lo largo del tiempo, como lo hizo hace algunos años al relatar un cándido coqueteo antes de la tragedia (‘Jueves’, en su apoteósico debut como vocalista A las cinco en el Astoria), la pérdida de un bebé (‘Paloma blanca’, en Cometas por el cielo) o al hablar de una devastadora enfermedad como el Alzheimer (‘Estoy contigo’, en El planeta imaginario).

En ‘Como un par de girasoles’, el resto de la banda decide participar y realiza unos coros que le dan un toque fresco a la canción, la cual inicia, como varias del disco, sólo con guitarra y voz. ‘Abrázame’ fue el primer sencillo, un retrato crudo de una relación amorosa en la que ha habido mucho dolor de por medio, algo que se ha reforzado tanto sonoramente en los arreglos como visualmente en el videoclip.

Para darle el equilibro al álbum, el siguiente tema es ‘Durante una mirada’, un diálogo entre dos ex novios ya insertados en un mundo de adultos, con una letra llena de ambientes cotidianos pero llevados con inteligencia. “Seguimos con la vida que a los dos nos recetaron”, cantan.

Y decimos “cantan” porque, para remarcar que se trata de un diálogo, Leire interpreta este tema junto al tecladista de la banda, Xabi San Martín (otro ejemplo de que el grupo no sigue modas y, pese a la tendencia actual de las colaboraciones, han optado por utilizar los propios recursos de dentro).

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El disco incluye varios giros inesperados tanto en las letras como en la música. Algunos ejemplos son ‘Galerna’ (un crudo retrato en donde un niño reclama a sus padres la violencia entre ellos) o ‘Sirenas’ (donde una madre le cuenta a su hija lo ocurrido tras la presencia del grupo armado ETA en Euskadi) o incluso ‘Menos tú’ (una canción que lleva al oyente por una ensoñadora descripción del amor perfecto, pero que termina con un portazo en la frente).

Y también hay temas con el sello La Oreja de Van Gogh, que esta vez se llaman ‘Te pareces tanto a mí’ y ‘Me voy de fiesta’ (un tema que recuerda a ‘Mi casa es Nueva York’, de Cometas por el cielo). Son la clase de canciones que todo disco suyo necesita para ser recordada y coreada por el público durante los conciertos. El álbum cierra con ‘¿Lo ves?’, una referencia al amor verdadero repleta de escenas románticamente cotidianas entre dos personas que se aman hasta el último momento.

En conclusión, Un susurro en la tormenta es un escalón arriba en la carrera de un grupo que irrumpió en la industria musical a finales de los noventa y, desde entonces, siguen teniendo algo más para decir en su música.

En un mundo en el que cada vez las letras de las canciones son más explícitas y burdas, La Oreja de Van Gogh mantiene la sutileza… y se agradece, con un sonido más adulto y un abordaje al amor desde más ángulos, una virtud que sólo pueden dar los años.

¿Qué te parece? ¿Qué opinas de este nuevo álbum? ¿Cuál es tu canción favorita de este grupo? Envíanos tus comentarios.

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